domingo, 8 de marzo de 2026

BLABLADURÍAS.

 

Se dice que Thriodrior Fungtensensbergensen, el gran teólogo protestante, proyectó una escatología en la que tanto los ángeles como los demonios serían los encargados de juzgar los actos de los hombres.
La idea central era que, una vez creado, el ser humano está sujeto a las influencias de las dos partes y que por lo tanto sería justo que ambas participasen en el veredicto.
El papel de Dios en esta doctrina sería el de Mero Adorno, un "Deus sine presentia" más allá de todo juicio, Ajeno y Ensimismado, Silencioso; en definitiva, ausente. (Ausente).

Algún cura católico, con intenciones no demasiado buenas, resumió esta teología con la frase "Dios reina, mas no gobierna"
A su vez, el obispo de Liejias, monseñor Remy Stampa, en un famoso sermón que pronunció al tomar posesión de la diócesis, aseguró que no solo los ángeles y los demonios, sino también  los santos y las ánimas del Purgatorio, si lo hubiere, participarían en el juicio de los muertos. Los condenados, por su parte, serían liberados temporalmente de sus suplicios para que expresaran su opinión, por muy parcial que ésta pudiera ser.

Parlatout, famoso cómico, visitante asiduo de cárceles y palacios, expresó su punto de vista en un celebrado sonsoneto en el que pedía ser juzgado "por los animales que han logrado el cielo y los árboles que en lo sinfiernos arden".

Tal cual.


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