Amo tus huesos,
tu exquisito cadáver descarnado
que canta la perpetua sombra
de la vida.
Engaño que me engañas desterrado
de mi suave prisión de estercolero,
cálido, amoroso, subterráneo,...
horadado granito sin objeto.
Vendrás a mí rozando la vereda
y abriendo el corazón a mis cuidados,
pálida cera, remotos manantiales,
estática canción al tiempo helado.
He sentido tu piel al disolverse,
he visto el polvo del común delirio;
la enjuta forma, resumen de sí misma,
resbalando tu pecho consumido.
Definitivamente unidos viviremos
idénticos en brazos del olvido,
amor oscuro, fatal y poderoso
en lecho eterno de piedra resumido.
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