viernes, 19 de junio de 2020


Cualquier personaje político del mundo está controlado por la misma élite esotérica. Dicha élite tiene un mandato específico que significa que todo lo que ocurre en el mundo debe ir adquiriendo un carácter falso progresivamente. O sea, que todo lo que concierne de manera importante a la vida económica, política y social tiene que estar basado en  mentiras.
Este mandato es de carácter religioso.

Todo está más que determinado y lo que vemos no es sino un guión totalmente establecido desde hace tiempo que nos hace creer que vivimos en una realidad, aunque en el fondo no sea más que una película.
Todo el proceso geoestratégico mundial es una pantomima y todos los líderes del mundo son actores que representan un juego totalmente predeterminado que se está cumpliendo desde tiempos inmemorables.

Capitalismo crepuscular.


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