Aunque no sea la hechura de mis versos
lo que mantiene el mundo en movimiento,
ni aunque jamás en este atrevimiento
iguale ni de lejos la hermosura
de esos otros más firmes, más enteros,
más hondos o sentidos, más certeros...
nunca será motivo suficiente
para que niegue del gesto la presencia
cuando a mi puerta llame el sentimiento,
la ocasión, el capricho, la ocurrencia,
la ilusión, la alegría, el descontento,
el puro azar, el reto, la exigencia,
o simplemente las ganas de decir
algo de mí, de tí, de algún momento.
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