martes, 13 de octubre de 2026


 


 

SÍNTOMAS DEL KALIYUGA.


Se da la puñetera circunstancia de que se ha logrado situar la política por encima de la familia, la amistad, las relaciones personales, el sentido común, e incluso por encima de uno mismo.


 


SOLICITUD.

 

Quiéreme Antón, o ámame,

o no me quieras, ya ves...

Que yo te daría permiso

para ponerme un piso, 

un bar, un almacén, un kiosco, un chiringuito,

algun local que me alivie de vagar

por bajos soportales mojados y sombríos

en los que habita el frío;

por remotas plazas olvidadas, vacías, desoladas,

por turbios rincones de perdición y hastío,

por sórdidas calles inclementes

que dan escalofríos;

por descampados tristes y baldíos...


Alíviame de soportar aparatosas multitudes

preñadas de ruido,

ansiosas y apretadas,

exaltadas, brutas, absurdas, delirantes.

Y sálvame también

de esas noches huérfanas de sueño,

de inútiles empeños,

de fantasmas y quimeras,

de quebrantos.

Y acéptame, Antón,

con ojos que acaricien

las fronteras del llanto.


Pd.- Quiéreme, sí, pero no tanto

como para que pierda el norte, la conciencia,

el bienestar, la paciencia...