miércoles, 18 de diciembre de 2019

NOTICIAS.


Todas las religiones parecen hablar de una fuerza negativa, de un enemigo... El budismo no cree en la existencia de una fuerza maligna que exista externamente pero si nos viéramos obligados a hablar de una fuerza maligna en el budismo diríamos que es la distracción. 
Esta distracción es más sutil que la distracción de pasar tiempo navegando la web... la distracción es el no estar atendiendo plenamente al presente... constantemente no somos conscientes de lo que está pasando en nuestra esfera de conciencia. 
Esta forma de vida inconsciente es lo que los budistas llaman ignorancia, avidya, lo que nos mantiene atados a la existencia cíclica del samsara.

Dzongsar Khyentse.




No queremos sufrir, queremos ser felices. Pero de hecho, la felicidad es solo una forma refinada de sufrimiento. 
El sufrimiento es una versión burda de la felicidad… ambas, felicidad e infelicidad, o placer y tristeza, son engendradas por el mismo padre: el deseo. Entonces, cuando te sientes feliz la mente no está en paz. Por eso, aunque seas feliz, el sufrimiento es inminente.
La paz no es ni felicidad ni infelicidad: ninguna de las dos es la verdad.

Ajahn Chah.


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